Durante febrero, los mercados financieros reflejaron un entorno de mayor cautela. El S&P 500 registró su peor mes desde marzo de 2025, acompañado por un repunte de la volatilidad medida por el VIX ante ajustes en expectativas de tasas y tensiones geopolíticas.
A nivel macroeconómico, la economía estadounidense continúa creciendo, aunque a un ritmo más moderado, apoyada por un consumo resiliente y un mercado laboral aún sólido. Sin embargo, la inflación todavía no converge completamente al objetivo de la Reserva Federal, lo que mantiene una política monetaria restrictiva.
En este contexto, los bonos del Tesoro recuperaron atractivo debido a una mayor demanda de refugio, presionando a la baja los rendimientos de largo plazo. Al mismo tiempo, el precio del oro registró un fuerte rally, impulsado por la incertidumbre geopolítica y la debilidad relativa del dólar.
En renta variable internacional, el desempeño fue dispar: Japón destacó con fuertes avances bursátiles, Europa mantuvo una recuperación gradual y China continuó enfrentando presiones por desaceleración económica y debilidad en la demanda interna.
De cara a los próximos meses, el escenario base del mercado sigue contemplando un soft landing de la economía estadounidense, aunque persisten riesgos relevantes como tensiones geopolíticas, incertidumbre fiscal en EE. UU. y posibles ajustes en las valuaciones tecnológicas.